Villa, con Chile. Una mina de goles


Por Edu Pidal
No ha pasado el tiempo suficiente como para olvidar los accidentes mineros en Asturias. El dolor está unido a los pozos de las cuencas asturianas, en los que miles de trabajadores se ganaban la vida bajo el suelo a base de picar carbón.
En diciembre de 1989, el incendio del pozo Mosquitera se llevó por delante a cuatro mineros después de una explosión, con temperaturas de hasta 2.000 grados y decenas de familias pendientes de lo que pasaba a 900 metros bajo el suelo. David Villa lo recuerda. Su padre, Mel, era uno de los atrapados. El máximo goleador de España tenía entonces sólo 8 años y Tuilla, su pueblo, únicamente salía en la televisión por las tragedias o por los accidentes relacionados con la minería.
Ahora, esa pequeña localidad de apenas 1.000 habitantes del concejo de Langreo es famosa por El Guaje. Su familia, su primer entrenador, sus amigos, sus profesoras. Todos han hablado alguna vez de David desde que debutó con el Sporting en 2001. El resto de la historia ya la conoce todo el mundo. Y, precisamente, el apodo le viene al pelo. Él lo ha explicado mil veces: “En asturiano significa niño. Me lo decían por dos razones. Por un lado es habitual que se llame así a los niños y yo era especialmente pequeñito. Pero también hubo la coincidencia de que el ‘Guaje’ era el ayudante del minero y como mi familia se dedicaba a eso, pues el nombre todavía tenía más sentido”.
La mina siempre ha formado parte de la vida de David Villa. Por su padre, por sus amigos, por las historias de sus vecinos y por una forma de vida que ha escrito la historia de la cuenca minera asturiana, a orillas de los ríos Caudal y Nalón.
Por eso, el delantero del Barça ha seguido de cerca el accidente que mantuvo atrapados a 33 mineros chilenos durante 69 días. Los futbolistas de primer nivel viven alejados del mundo real por el escudo protector que les imponen los grandes clubes, parecen personas ajenas al día a día y son prácticamente inaccesibles. Para David, eso cambia cuando pisa Asturias. Es otra persona.
El rescate de esos 33 trabajadores es un milagro que él hubiera deseado en más de una ocasión para sus paisanos, para los mineros de su Asturias natal que tanta veces fue sacudida por tragedias similares sin final feliz. Para Villa, la verdadera liberación ha sido el rescate de los mineros y no el gol 44 con España. Lo segundo iba a llegar tarde o temprano. Le costó 69 partidos. A ellos, 69 días.
Artículo original:

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL ORO DE QUILACOYA

La emigración Canaria a Venezuela, los "Barcos Fantasma"

Cómo viven los perdonados por el tsunami: entre la ayuda y el absurdo