“Son de oro, en lavaderos o placeres, fueron descubiertas en 1552 por Pedro de Valdivia, en la quebrada del estero de aquel nombre y se sacaban de ellas sobre 90 kilos al día de ese metal. Se formó un asiento de minas en octubre de 1553, que se despobló a la muerte de Valdivia, pero se restableció poco después y luego se abandonó por el agotamiento de los lavaderos” (Luis Risopatrón) Hasta ese momento, Pedro de Valdivia solo había permitido la extracción de oro en Marga-marga y en algunos sectores de la Serena, queriendo cimentar, primero la conquista en la región sur. Según contaba él mismo al rey, en la carta que enviaba con Jerónimo de Alderete: “Así mismo lleva el capitán Alderete el oro que de los Reales quintos…y como al presente no se saca oro sino en la ciudad de Santiago y la Serena, que no consiento se saque en las demás que tengo pobladas, a causa de asentar y cimentar bien los naturales y que los vecinos se perpetúen en hacer sus casas, sembrar y criar por ...
Quiero recordar que en la época de Franco la inmigración no existía, pero sencillamente esto no ocurría por que España era un país pobre y nadie quería venir aquí, al contrario eran los españoles los que se marchaban huyendo del hambre y la miseria. En esa época no tan lejana éramos nosotros los emigrantes, los que de formas muchas veces clandestinas nos íbamos a otros países para intentar mejorar nuestra situación, hoy en día parece que esto se quiere olvidar y en muchos casos tratamos a los inmigrantes que llegan a España como no queríamos que nos trataran a nosotros cuando lo también lo éramos. Se emigró principalmente a Europa, donde se llegó a la cifra oficial de 1.066.440 de emigrantes registrados en los países europeos en 1973, aunque esta cifra era superior si se contaran los emigrantes ilegales no registrados por las autoridades españolas. Una de las historias más interesantes creo es la de la emigración de los canarios a Venezuela, que en aquella época er...
Por Cristóbal Peña y Francisca Skoknic Después del aislamiento que dejó el tsunami que azotó la costa de la VII y VIII Región, los pueblos más castigados se impusieron en el mapa mediático. Cuando aún no se terminan de contar los muertos y los rescatistas siguen buscando desaparecidos, balnearios como Pelluhue, Curanipe y Dichato convocan rostros televisivos y atraen voluntarios conmovidos por un drama que no termina de dimensionarse. Sin casas ni fuentes de trabajo, sometidos un regimen de toque de queda similar al de las grandes ciudades y aterrorizados por la permanente alerta de un nuevo tsunami, sus habitantes intentan volver a pararse sobre un piso que no deja de moverse. En Pelluhue la leyenda se contaba con simpatía. Al ser rechazado por la joven que pretendía, y a quien había cuidado de niña, el indio Lafquen-Gulmen, dios del mar, envió una tormenta de arena que arrasó con personas y chozas del lugar. Desde la madrugada del sábado 27, cuando la costa del balneario d...
Comentarios