Necesitaremos dos planetas el 2030

Dos planetas se necesitarán de aquí al 2030 si la humanidad continúa con los actuales patrones de consumo. Así de alarmante es el último informe de la Organización Mundial de Conservación (WWF), en donde se detallan una serie de indicadores que desmenuzan el “estado de la salud” del hábitat global. Disminución en un 30% de especies vertebradas a partir de 1970, aumento de la huella de carbono en 11 veces durante los últimos cincuenta años o el descenso de casi el 70% de las poblaciones de especies tropicales de agua dulce, son algunos de los aspectos de su contenido.
Por Simón Pérez
El pasado miércoles 13 de octubre se realizó el lanzamiento mundial de la edición 2010 del Informe Planeta Vivo, de la Organización Mundial de Conservación (WWF por sus siglas en inglés). Su presentación oficial se desarrolló en Bristol (Inglaterra), pero Chile también participó a través de una ceremonia con representantes locales de dicha iniciativa.
En las dependencias de Fundación Chile y con la presencia de destacados panelistas, como Mary Kalin, directora del Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Ciencias Naturales 2010; Ricardo Bosshard, director nacional de WWF; y el periodista científico Nicolás Luco, se esbozaron algunos aspectos del informe bienal, elaborado por WWF en colaboración con la Sociedad Zoológica de Londres y la Red Global de la Huella Ecológica.
El material, cuya primera publicación se realizó en 1998, es considerado como una de las investigaciones más completas respecto al “estado de salud” del planeta, debido a la utilización de diversos indicadores, como el análisis de las tendencias de 8.000 poblaciones de más de 2.500 especies, junto con la Huella Ecológica e Hídrica.
BIODIVERSIDAD: ALARMANTE DISMINUCIÓN
Algunos de los datos revelados por el estudio, de acuerdo a los expositores, son preocupantes. Uno de ellos tiene que ver con el actual ritmo de consumo alrededor del orbe, que de mantenerse inalterable de aquí al 2030, la humanidad necesitará de dos planetas para continuar manteniendo el mismo nivel de vida.
Uno de los indicadores que explica ese fenómeno es la Huella Ecológica, que mide el área de la tierra productiva, el agua necesaria para producir recursos renovables e incluye el espacio necesario para infraestructuras y la vegetación para absorber el dióxido de carbono (CO2). Ahí se expone la inquietante duplicación de la demanda de recursos naturales desde 1966, además de estar usando el equivalente a 1.5 planetas.
“Desde el 2007 la Huella Ecológica excedió la biocapacidad de la tierra, área disponible para producir recursos naturales y absorber el C02, en un 50%”. Según el informe, este incremento se debe fundamentalmente a la huella de carbono, que ha aumentado 11 veces desde 1961 y más de la tercera parte desde la primera publicación de 1998.
En la misma línea, se expone que una Huella Ecológica elevada y su relación con altos niveles de consumo, el cual es provisto a costa de países empobrecidos, no refleja un alto nivel de desarrollo. “El Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, el cual trata temas de expectativa de vida, ingreso y educación, puede ser alto con una Huella Ecológica moderada”.
El agua también es otro aspecto relevante. La huella hídrica muestra que 71 países están experimentando algún “estrés” sobre las fuentes de agua azul, o sea, “fuentes de agua que utiliza la gente y no es devuelta, siendo de moderado a grave en cerca de dos terceras partes de ellos”. De acuerdo al documento, esto tiene implicancias de preocupación para la salud de los ecosistemas, la producción de alimentos y el bienestar de las personas, agregando la probabilidad de que sea agravado por el cambio climático.
“Existe una tasa alarmante en la pérdida de la biodiversidad, sobre todo en países tropicales de bajo ingreso económico. Mientras tanto, los países desarrollados viven en una ilusión alimentada por el consumo excesivo y altas emisiones de carbono”, comenta James Leap, Director General de WWF Internacional.
Las cifras son clarificadoras: los 31 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), incluidas las economías más ricas del mundo, son responsables casi del 40% de la huella ecológica a nivel global.
Por otra parte, el índice “Planeta Vivo”, que mide la evolución mundial de la biodiversidad, “presentó una alarmante disminución”. Por ejemplo, en un 30% se han reducido las especies de vertebrados a partir de 1970, “siendo las tropicales las más afectadas, con una disminución del 60% en menos de 40 años”. Esto se presenta principalmente en los países más pobres.
AUTOS Y EDIFICIOS
Para el periodista científico Nicolás Luco, el desafío tiene que ver con “romper la cápsula de que esto es una preocupación de un grupo, y no global. Hay que cambiar eso por una mirada hacia cómo vivimos”. El profesional rememora un diálogo que sostuvo con el sacerdote jesuita, Felipe Berríos: “Si pido apoyo para las ballenas, me encuentro con 500 jóvenes, pero si pido apoyo para luchar contra la pobreza llegan 50. Pareciera que la causa de la ecología estuviera ‘nichificándose’ en el ámbito público, casi una filatelia, hay algunos que se preocupan de esto y los otros no. La contradicción entre las ballenas y la pobreza es falsa”.
La ONG propone áreas de acción para enfrentar estas falencias, que comprenden una percepción distinta del desarrollo, cambios en los sectores de energía y alimentación; asignación de la tierra y planificación de uso, entre otros. De acuerdo a Ricardo Bosshard, director nacional de WWF, la problemática de la termoeléctrica Barrancones abrió todo un espacio de discusión sobre uso territorial del país, “el reparto de los recursos limitados, desigualdad en la asignación o toma de decisiones”.
Por su parte, la bióloga de origen neozelandés (radicada en Chile desde 1978), Mary Kalin, señaló en medio de la presentación que el problema de fondo, que posibilita estos indicadores alarmantes, tiene que ver con el escaso nivel de conocimiento de la población sobre estas materias. A su juicio, el desafío va más allá de una óptica pedagógica: tiene que ver con apreciarte como parte constitutiva de la sociedad. “El fondo radica en la educación de la población, que seas capaz de sentirse parte del país. El problema es que actualmente las personas se identifican con autos y edificios”.

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